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dilluns, 6 de maig de 2013

Un paraíso inalcanzable, de John Mortimer



 
John Mortimer recibió el encargo de escribir una historia que se desarrollara desde la posguerra inglesa hasta los años 80 para adaptarla como serie de televisión: así fue como nació al mismo tiempo Un paraíso inalcanzable (1985), como guión y como novela. 



El libro, traducido recientemente por Magdalena Palmer para Libros del Asteroide, recoge cuarenta años de la historia de Rapstone Fanner, un pueblo situado a unas dos horas de Londres y que comienza con el funeral de Simeon Simcox, el rector del pueblo, y su polémico testamento. 

Sorprendentemente, el rector, socialista activo, pero que muy activo, y accionista de la Cervecera Simcox, no ha dejado su fortuna a su esposa e hijos sino al diputado conservador Leslie Titmuss. Este hecho, incomprensible para muchos, indignante para Henry, el hijo mayor, chocante para Fred el menor, no parece haber afectado a Dorothy, su viuda, que se lo ha tomado muy sosegadamente. Todo parece indicar que había algún motivo oculto en esta decisión y alrededor de su indagación se va formando la historia. Al final poco importa el porqué, más o menos se puede deducir, ya que lo realmente interesante es el tejido de Rapstone Fanner, la variedad de personajes, condiciones, aspiraciones e inquietudes que aparecen.

Alternativamente la historia avanza y retrocede sin ningún artificio, con la mayor naturalidad. La narración retrocede hasta pocos años después del final de la Segunda Guerra Mundial, cuando los hijos de Simcox eran unos niños, y va avanzando con los recuerdos de unos y otros, con la nostalgia de Lady Fanner, que nunca se lo pasó mejor que cuando los bombardeos, Fred y Henry en su época en el internado Knuckleberries, Leslie Titmuss en la fiesta de las Juventudes Conservadoras, el frustrado accidente del doctor Salter, la cabaña de Tom Nowt y sus cacerías furtivas... Poco a poco estas vidas se despliegan y el pueblo de Rapstone Fanner va tomando cuerpo. Los tiempos cambian, primero gobiernan los laboristas, luego dejan paso a los conservadores, las políticas sociales, la prosperidad económica de unos pocos... todo sigue su curso.

"No me parece una frase especialmente confusa. No quiero que vuelvas allí." le dice Simeon a su hijo Fred. Lo cierto es que cuando tropecé con esta línea me pareció sencillamente ingeniosa, y es que no puedes evitar encariñarte con Simeon Simcox y sus humanas debilidades. La novela está plagada de personajes geniales, cada cual a su manera. No sorprende en absoluto el éxito de esta obra en Inglaterra, tanto como novela como en serie de  televisión, lo curioso es que fuera Leslie Titmuss el personaje elegido para continuar con dos novelas más: Titmuss Regained (1990) y The sound of trumpets (1998) que espero con impaciencia poder leer pronto traducidas al castellano.

Cèlia, de Laie Pau Claris