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dimarts, 2 de juliol de 2013

Siéntate y respira




Recientemente presentamos en Laie Pau Claris, Biografia del silenci, la traducción catalana del libro de Pablo d'Ors publicado anteriormente en Siruela, un breve ensayo sobre la meditación que ha tenido una buena respuesta por parte de los lectores. 




Otros títulos sobre meditación, como los de Christopher André, Joe Dispenza o Jack Kornfield, también han encontrado su público, confirmando una interesante línea de los libros denominados de "autoayuda". Una manera de centrar la atención en el propio cuerpo en el momento presente, en su respirar y en su latir, en su vida desnuda...



Y la verdad es que hay algo en esos libros que denota un verdadero síntoma contemporáneo: una búsqueda de una salida en calma a esa hiperconectividad que el mundo tecnificado-consumista demanda. Este mes aparece el nuevo libro de Jonathan Crary, 24/7. Terminal capitalism and the end of sleep. Ya en su libro anterior, que Akal tradujo al castellano en 2008,  Suspensiones de la percepción. Atención, espectáculo y cultura moderna, proponía una verdadera historia transversal de la atención, que insospechadamente llevaba de la historia del arte del siglo XIX al taylorismo triunfante del XX, del impresionismo al artilugio que diseñó Kafka como trabajador de una aseguradora para que los obreros no se cortaran los dedos en las grandes maquinarias industriales. En este último, con ese tremendismo de "el final del sueño", indica esa verdadera invasión de la comunicatividad técnica en detrimento de la frágil salud corporal y espiritual,




O sea, que es un buen y mal momento para la práctica meditativa. De todas maneras, uno puede recordar que incluso David Lynch, el cineasta de imágenes disruptivas, violentas, inquietantes, incomprensibles, también publicó un libro sobre meditación, el sorprendente Atrapa el pez dorado (Mondadori, 2008).



 

Queremos recomendar la aparición en castellano de Siéntatey respira. Una búsqueda escéptica de la salud y la sanación del inglés exiliado en Italia Tim Parks, también novelista y traductor. 



Es un testimonio de alguien que llegados a los cincuenta empieza a sentir un dolor atroz, y comienza un peregrinaje inútil por los médicos, que no dan con un remedio para su mal, hasta que descubre que la respiración y la meditación mejoran sustancialmente su existencia.



Como es el típico escéptico, le cuesta aceptarlo, pero su bagaje literario le ayuda también y descubre que escritores como Walser o Beckett hicieron de la inacción y del pasmo un momento de éxtasis también. El libro viene surtido de fotografías e imágenes, pues el autor descubrió que en esa época de dolor operaban como bálsamo. (También el De Christopher André, Meditar día a día (Kairós, 2012) está repleto de imágenes de pinturas antiguas y contemporáneas, dando a entender la contemplación artística como una ventanilla más del negociado meditativo).



El libro fue elegido uno de los mejores libros del año 2010, elogiado por Coetzee, Lodge y otros escritores. Tiene un tono muy honesto y burlón, muy recomendable para estas temáticas meditativas, a veces demasiado solemnes, total para cuatro días que va a estar uno meditando...

José, de Laie Pau Claris