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dilluns, 20 de novembre de 2017

César Aira y la lectura



http://www.laie.es/libro/evasion-y-otros-ensayos/1210331/978-84-397-3366-9?utm_source=llibre%20evasion%20cesar%20aira&utm_medium=social&utm_campaign=recomanat 

Acaba de aparecer Evasión y otros ensayos, 5 ensayitos del gran César Aira. En el segundo, titulado "Un discurso breve" (págs 49-51), leemos:





Por lealtad a la lectura. Lealtad y gratitud, porque algunos tenemos mucho, o casi todo, que agradecerle. Una de mis citas favoritas es una frase de Fontenelle, "No hay pena que se resista a una hora de lectura". En realidad no es siquiera necesario tener una pena para experimentar el poder consolatorio de la lectura. Pero esa hora no se da gratis y sin más, con sólo abrir un libro. Hay que hacer un largo aprendizaje para traerla de muy lejos, de las primeras lecturas cuando nos parecían un milagro, para efectuar el milagro nuevo de una tregua en el proceso de resolución de problemas y persecución de objetivos en los que consiste la vida adulta. Creo que Fontenelle se refería a la lectura hedónica y sin propósito, la misma de la que se jacta todo buen lector, aunque mienta.

Si se lee por placer hay que obedecer a las leyes del placer, la primera de las cuales, y la única, es la ley de la libertad. Libertad de los condicionamientos en que se encierra a la lectura, en sus utilidades: instruir, informar, refinar el gusto, estimular la reflexión. El placer de leer puede prescindir de todo eso, en un nihilismo feliz. Ahora bien, el nihilismo es un camino sin retorno, y la libertad que se le otorga al placer puede tomar caminos imprevisibles. Uno puede hacer cosas tan blasfemas como cansarse de Shakespeare, Kafka y Henry James y ponerse a leer novelas policiales. Tal cosa es menos infrecuente de lo que se confiesa (doy fe). Tiene sentido que la lectura elegida en ese caso sean las novelas policiales. Quien se ha pasado la vida leyendo a los clásicos, antiguos y modernos, ha vivido bajo el signo de la relectura, que está implícita, se haga o no, en toda buena literatura. Hay una duplicación del tiempo en la lectura, la necesidad del segundo punto con el que establecer la perspectiva y adjudicar el valor. La novela policial es por excelencia lo que no se relee, ya que es su propio spoiler, y el lector se saca de encima esa duplicidad temporal que constituye a los clásicos.



http://www.laie.es/libro/continuacion-de-ideas-diversas/1226068/978-607-9409-80-7?utm_source=llibre%20continuacion%20ideas%20aira&utm_medium=social&utm_campaign=recomanat 
La editorial méxicana Jus ha republicado los deliciosos fragmentos ensayísticos Continuación de ideas diversas (2014). Curiosamente en su página 43 leemos lo siguiente:




Fontenelle: "Il n'est point de chagrin qui tienne contre une heure de lecture": "No hay pena que no resista a una hora de lectura". Suena a verdad, al menos para algunos: el remedio universal a tristezas, preocupaciones y otros desánimos. Es cierto que hay quienes no leen nunca y se las arreglan con otros remedios. Supongo que Fontenelle se refería a gente como él y sus colegas y amigos, philosophes franceses dieciochescos para los que la lectura era un diálogo con la inteligencia y parte integrante de la sociabilidad.

También habría que preguntarse: ¿Qué pena? ¿Qué lectura? ¿Qué hora?

Y si la respuesta en los tres casos es "Todos, todas"... le estamos dando a la lectura un carácter mágico, la extendemos sobre el mundo como una capa adherente al tiempo.



Quizá para quien no conozca la interesante obra del escritor argentino, estas reflexiones paradójicas sean una buena puerta de entrada a su mundo loco y fascinante.

José Aguilera, llibreter de Laie Pau Claris

2 comentaris:

Anònim ha dit...

seguramente estoy equivocado, pero la cita de “Je n'ai jamais eu de chagrin qu'une heure de lecture n'ait dissipé" no es montesquieu?
abrazos, y como siempre: gracias

laie ha dit...

Parece ser que Aira menciona a Fontenelle según es citado en el prólogo de Anti-Justine, de Rétif de la Bretonne: "Fontenelle disait : « Il n'est point de chagrin qui tienne contre une heure de lecture. » Or, de toutes les lectures la plus entraînante est celle des ouvrages érotiques."

La variación que aportas es sin duda de Montesquieu. Ambos, Fontenelle y Montesquieu, fueron coetáneos y resulta difícil conjeturar quién la tomó de quién o si era una idea que estaba en el aire por aquel entonces. En cualquier caso, gracias por el comentario (y el rato de pesquisas que ha ocasionado).